Novena a Nuestra Señora del Rosario


Para obtener el mayor fruto espiritual de este Novenario, es sumamente aconsejable que el fiel cristiano se halle en estado de gracia. Para hacerse esta Novena con fruto para el alma, será bien confesar y comulgar el primer día; y a la hora que mejor parezca, puesto de rodillas con profunda reverencia, se apartará la mente de los cuidados terrenales y se dará principio con la señal de la Santa Cruz.


ORACIÓN PREPARATORIA

Soberano Señor Todopoderoso, misericordioso verdadero Dios Uno y Trino, que para gloria vuestra, y utilidad de vuestra Iglesia Santa, quisisteis, que vuestra Madre Santísima revelase al Patriarca Santo Domingo la devoción del Sacratísimo Rosario: haced piadosísimo Señor con los auxilios de vuestra poderosa gracia, que nuestra alma tenga perfecta inclinación, y afecto a esta devoción angélica; y que de tal modo nos ejercitemos en cultivar este árbol de la vida, que dando a vuestra Divina Majestad toda gloria, seamos llenos de frutos para la vida eterna; que para apartar los impedimentos de nuestra alma ya decimos de todo corazón, que nos pesa de haberos ofendido solo por ser Vos quien sois, Dios de infinita bondad; y proponemos la enmienda de nuestras faltas, asistidos, y fortalecidos de vuestra gracia. Y Vos, oh dulcísima Madre de Misericordia, purísima Virgen de imponderable Clemencia, piadoso refugio de los pecadores, purificad como aquel Serafín de Isaias, nuestros labios, y nuestras lenguas, para que en vuestra maternal presencia exhalemos nuestros corazones en filiales ternuras, y cariñosas fragancias de vuestras rosas místicas, de Salutaciones angélicas, acompañadas de las meditaciones devotas de los Soberanos misterios de la vida, muerte, y Resurrección de vuestro Santísimo Hijo JESÚS, que comprende vuestro Santísimo Rosario, que nos disteis por medio del Patriarca Santo Domingo para la salud del mundo. Alcanzad, Señora, a vuestros cofrades y devotos, que cumplamos todos vuestros deseos, y que rezando el Santo Rosario, hagamos coro con los Ángeles del Cielo, para que comenzando en esta vida las alabanzas con que ellos en la gloria bendicen a la Trinidad Beatísima, seamos después para siempre sus compañeros en aquella dichosa Patria. Amén JESÚS.


Ahora se rezará una parte del Rosario, y será la que corresponda al día de la Semana, o bien se rezará quince veces el Ave María en reverencia de los quince misterios del Rosario de nuestra Señora y un Gloria Patri.


ORACIÓN PARA CADA DÍA

Día 1 | Día 2 | Día 3 | Día 4 | Día 5 | Día 6 | Día 7 | Día 8 | Día 9


DÍA PRIMERO

Oh Soberana Madre, tan grande y excelente, que no puede haber otra Madre mejor, como enseña vuestro siervo Santo Tomás: ¡Bendita seáis entre todas las mujeres, y bendito el fruto de vuestro purísimo Vientre JESÚS nuestro Salvador! pues los Misterios Soberanos, que Él obró para nuestra salud, quisisteis Vos, que los meditemos en vuestro Rosario Sacratísimo para comunicarnos la virtud del mismo Jesucristo Salvador nuestro: Alcanzadnos, Soberana Madre, el favor que deseamos, y ese tan dulce fruto para nuestras almas; y que con la meditación de tan Soberanos Misterios, se avive más y más en nuestros Corazones el fuego del amor divino, y la cristiana caridad con el prójimo, con que cumpliendo así toda ley y precepto, después de este miserable destierro del mundo, veamos y gocemos a JESÚS vuestro hijo, y logremos el premio eterno en el Cielo. Amén JESÚS.

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DÍA SEGUNDO

Dios te salve llena de gracia: llena para Vos, y sobrellena para nosotros; pues de vuestra sobre plenitud recibimos todos la gracia: os suplicamos, Madre de gracia y de misericordia, que así como Vos visitando a Santa Isabel, encontrándoos llena de la fuente de la gracia vuestro hijo JESÚS, la llenasteis a ella también, y a su hijo San Juan; vaciéis nuestros corazones de todos los afectos terrenos, y los llenéis de espirituales impulsos, de los dones, y frutos del Espíritu Santo; y nos alcancéis la gracia y favor que solicitamos, para emplearnos todos en el divino obsequio, y os alabemos para siempre en el Empíreo. Amén JESÚS.

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DÍA TERCERO

Dios te salve Señora del mundo todo, porque es contigo el Señor del universo, quien naciendo de Vos, se explicó hijo vuestro y os sublimó a Emperatriz y Señora hasta de los nueve Coros de los Ángeles del Empíreo: Alcanzadnos, Señora, el favor, que solicitamos y el poder de la gracia de vuestro hijo JESÚS, para domar nuestras pasiones y sujetarlas a la ley de la razón, con que evitando toda culpa, y ofensa suya, adelantemos en su gracia, y reinemos coronados en su gloria. Amén JESÚS.

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DÍA CUARTO

Dios te salve, bendita entre todas las mujeres; que siendo entre todas ellas la única, y singular en toda belleza de naturaleza y gracia, sois también sola en la excelente prerrogativa de ser a un mismo tiempo Virgen purisima y Madre verdadera, y propia del mismo Criador de Cielos, y Tierra: Alcanzadnos bendita Virgen y gloriosa Madre, con el favor especial, que deseamos, la bendición de vuestro Santísimo Hijo JESÚS, que purificando todas nuestras potencias y sentidos, nos dediquemos enteramente a bendecir su santo nombre, con que logremos despues del destierro de este mundo, ser presentados en el Templo de su Gloria, así como Vos le presentasteis niño tierno al obsequio de su Padre Soberano. Amén JESÚS.

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DÍA QUINTO

Dios te salve, Árbol de la Vida, del cual nació el fruto bendito JESÚS, que da la salud y vida eterna a quien le come con la disposición debida: Os suplicamos, oh Madre del mejor Hijo, que así como vuestro Corazon se llenó de indecible gozo, cuando encontrasteis a ese bendito fruto en el Templo después de tres días de haberle perdido, se alegre también nuestro ánimo en el mismo fruto bendito, encontrando en el mar de su Clemencia el favor y gracia que deseamos para gloria suya, con que buscando siempre a JESÚS con todos nuestros pensamientos, palabras, y obras en esta vida, le hallemos y veamos para siempre en el Tiempo de su Gloria. Amén JESÚS.

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DÍA SEXTO

Dios te salve Madre afligidísima en el tiempo de la Pasión y Muerte, de vuestro único hijo Salvador nuestro; pues tuvisteis tanta parte en sus dolores, que no solo fuisteis Mártir, sino más que Mártir y Reina de todos los Mártires: Madre de Dios y Madre de pecadores, os suplicamos, oh dolorosísima Reina, que juntamente con el favor particular, que deseamos, nos alcancéis de vuestro Hijo Santísimo, que de tal modo seamos participantes de vuestras penas en este mundo, y vivamos siempre con el animo tan resignado, que después de este miserable destierro, seamos vuestros compañeros en la comunicación de los Celestiales Gozos. Amén JESÚS.

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DÍA SÉPTIMO

Dios te salve, Divina Reina MARÍA, alegre sobremanera en la Resurrección triunfante de vuestro Santísimo Hijo, y en su admirable Ascensión al Cielo: pues a medida del dolor que tuvisteis en su Pasión, y en su Cruz, fue también vuestra alegría singular en su triunfante Resurrección, y en su exaltación en la Patria Celestial: Os suplicamos, piadosa Madre, que juntamente, con el favor especial, que solicitamos, nos hagáis participantes de las alegrías de la Resurrección y Ascensión de vuestro Santísimo Hijo, y resucitando con Él de la muerte del pecado, sean nuestros pensamientos y afectos todos del Cielo, y renunciando a todo lo de este mundo, solo busquemos y anhelemos con cristiana diligencia los tesoros de la celeste Patria. Amén JESÚS.

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DÍA OCTAVO

Dios te salve MARÍA, Esposa del Espíritu Santo la más amada; pues vuestros humildes eficaces ruegos le inclinaron a bajar visiblemente sobre el Colegio Apostólico a llenar sus corazones del amor Divino y enriquecerles de todos los bienes del Cielo: Os suplicamos, amante Paloma de ese Divino Esposo, nos alcancéis del mismo Espiritu Divino, que sobre el favor especial, que solicitamos, nos llene de su divino fuego, que purificando nuestros corazones de todos los afectos terrenos, gobierne también nuestra lengua y nuestros labios, para no ofender a Dios ni a nuestros prójimos, y ser en todo perfectos y ajustados, con que merezcamos cantar para siempre vuestros Gozos. Amén JESÚS.

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DÍA NOVENO

Dios te salve, Divina Reina, la más exaltada en el Reino de la Gloria; pues habiéndoos prevenido con las obras de la vida mas perfecta para una muerte la más santa, y la más preciosa, merecisteis, que toda la Trinidad Beatísima os coronase gloriosamente por Reina de Cielos y Tierra, y por Emperatriz de todos los Ángeles de la celeste Patria: Os suplicamos, oh dulce Madre del mismo Rey de la gloria, que a más del favor especial que deseamos y mediante esta novena nos alcancéis de la Trinidad Beatísima eficaces auxilios de su gracia; con que de tal modo ordenemos nuestra vida, que con todos pensamiento, palabras y obras nos dispongamos para una muerte preciosa, con que pasemos luego a la vida eterna: Rogad por nosotros pecadores Divina Madre, ahora, y en la hora de nuestra muerte, para que vuestro Santísimo Hijo JESÚS nos perdone todas las ofensas contra su divina majestad, y nos lleve a la posesión de todo bien. Amén JESÚS.


Ahora pedirá cada uno a la Virgen Santísima el favor o gracia particular que desea por medio de esta Novena.


Oración a la Madre de Misericordia

Dios te salve MARÍA, Mar lleno de todas las riquezas de la gracia, Mar en que se concibió la perla de mas extraño valor, que es vuestro Santísimo Hijo JESÚS, dignándose el mismo Hijo de Dios eterno, descansar muy a su gusto en la preciosa concha de vuestras purísimas entrañas, obrando así el primer Misterio gozoso de vuestro Santísimo Rosario: os suplicamos, Madre piadosísima, que así como quedó lleno de gracias vuestro Corazón en este Misterio, y fuisteis confirmada en gracia para hacer en todo su voluntad santísima, como la más humilde esclava suya, nos alcancéis a vuestros Cofrades y devotos (con la gracia que deseamos) el gozo verdadero de nuestro espíritu, y que como esclavos de vuestro Santísimo Hijo JESÚS vivamos siempre rendidos a su santísima ley, y alcancemos la eterna salud. Amén JESÚS.


Ahora se podrán decir los Gozos del Rosario, o tres veces el Ave María; y así se concluirá todos los días la Novena.


GOZOS A LA VIRGEN DEL ROSARIO

Virgen Rosa celestial
de fragrantísimo olor:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal

Rosa del Cielo escogida
sois en vuestra Anunciación,
Rosa en la Visitación
a vuestra Prima querida:
Y Rosa, que sin dolor
parió a Dios en un portal:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

Rosa humilde os elegisteis
en la Purificación,
cuando sin obligación
a la ley obedecisteis:
Que ejemplo tan superior
dais con obediencia tal!
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

Oh que gozosa os mostrasteis,
quando con tal regocijo
tres días perdido al Hijo
en el Templo le encontrasteis!
El hallazgo de esta flor
dio nueva vida al Rosal:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

En vuestro sacro Rosario
se ven las rosas mas finas
del huerto, azotes, y espinas,
la Cruz al ombro, y Calvario:
de esta purpura el color
os dio belleza inmortal:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

Rosa en la Resurrección
alegre, y bella os mostrais:
y al Empireo enamorais
en la gloriosa Asunción.
Del Espíritu de amor
gozáis el mayor raudal:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

De vuestro hijo a la diestra
subís, y allí coronada
sois nuestra dulce Abogada
vida, y esperanza nuestra.
Y mostrais al Redentor
vuestro pecho Virginal:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.

De gozos, penas, y glorias,
o Virgen, os coronais,
y a vuestros Cofrades dais
salud, consuelos, y victorias:
siempre se encuentra el favor
en vuestro amor maternal:
Vos sois la Roſa mejor,
que destierra nuestro mal.

Pues con eterno candor
sois el mas puro criſtal
alcanzadnos del Señor
perseverancia sinal.
Virgen Rosa celestial
de fragrantísimo olor:
Vos sois la Rosa mejor,
que destierra nuestro mal.


ORACIÓN

¡Oh Buen Dios! cuyo Unigénito por su Vida, Muerte y Resurrección nos consiguió el premio de la eterna salud; os suplicamos, que a los que meditando los Misterios del Santísimo Rosario, alabamos a JESÚS nuestro Redentor y a la Virgen Santísima Madre de pecadores, nos concedáis misericordioso, que les sirvamos amantes y humildes, y consigamos las gracias y premios, que Madre e Hijo nos prometen; una muerte feliz, y que en compañía de los Ángeles les alabemos por toda la eternidad. Amén JESÚS.


Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Pura e Inmaculada Concepción de MARÍA Santísima Madre y Señora nuestra. Amén JESÚS.

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